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Bienvenida



Necesitamos compartir, necesitamos comprender, y solo podemos hacerlo mediante la palabra y toda otra forma de comunicación gráfica, gestual; que ingrese por nuestros sentidos, que emitan nuestros labios, nuestras manos, el cuerpo todo.

Para nosotros, para las personas, la comunicación fundamental, principal, se realiza por medio de la palabra, sea oral o escrita. Vivimos en un océano de palabras y señales comunicativas y la falta de ellas es como la falta de oxígeno a la vida. Sin ellas empobrecemos y en soledad podemos llegar al extremo de morir por ausencia de comunicación que en definitiva es ausencia de cariño, de amor; porque el opuesto, el odio, o simplemente la indiferencia, no permiten las palabras, no permiten la conexión, la comunicación. Solo se comunica, solo se habla cuando se desea comprender, cuando hay un principio de amor. Para ello, para compartir y comprender proponemos estas TARDES DE MATE Y CUENTOS; en ellas trataremos de alimentarnos de palabras, conocerlas y reconocerlas para llegar a tener una mejor comunicación, una riqueza y soltura del lenguaje.

Antonio G. Guzzo


lunes, 18 de agosto de 2014

LAURA CORNEJO LA RINCONADA / POCITO / SAN JUAN / ARGENTINA

Laura Cornejo   La Rinconada  POCITO SAN JUAN ARGENTINA




Jamás se olvida

Jamás se olvida lo lindo
Mi corazón creció, 
en poco tiempo,
mi mente viajo por tu cuerpo
mi pasión se escondió,
solo entre tus besos.
Tu mirada de ángel la descubrió,
¿por qué romper el tiempo ?,
¿por qué mezquinar los sueños ?
Gracias por mirarme,
¡Gracias por ser vos!
 
 puedo

Puedo pensarte en un poema
pero lo quiero sentir.
Puedo escribir
mil palabras
y no saber que decir …
Lo que si puedo obsequiarte
es un beso en la mejilla
de esos que dan cosquillas
y te invitan a soñar …
Que descanses hijo mío
y al despertar  mañana
recuerda que mamá
cada momento te va a pensar.
Aun lejos.




El abuelo blanco y el abuelo pintor

Esta es la historia de una infinita gama de sentimientos contada por un niño de 8 años sobre dos abuelos de la vida, difícil olvidar un pueblito encañado entre montañas y el Río de los Patos, allí comienza esta historia que es parte de la vida de un niño que no dejo ninguna tarde suspendida por estar a la par de estos dos abuelos, entre carreras y juegos, entre charlas y bicicletas.
 Pone Dios en su camino al Abuelo Blanco y al Abuelo Pintor. Difícil  separarlos para contar sobre ellos.
Amigos de la vida por circunstancias desconocidas, compañeros de banco y de largas tardes otoñales.
Pensar que  la compañía de un niño, hacía de sus tardes largas, las más felices.


El abuelo blanco tenia un caminar tranquilo, cabellera espesa blanca muy blanca, con bombacha beis, camisa clara, alpargatas negras y en días de frío usaba una boina a cuadros torso grueso, sus manos estaban curtidas por el trabajo, mirada profunda y siempre dispuesto a una charla, un cuento, una historia pasada  como “El castillo Alcázar”, “Los caminos indios”, “Las patas de guanaco llenas de oro”, y por su puesto infaltable juego de cosquillas.

El abuelo pintor era  algo encorvado, flaco, de pómulos marcados y huesos salientes, manos callosas, dedos mal formados por su enfermedad. Siempre serio, pero con un corazón gigante. Llevaba en su oreja un curioso lápiz negro, nadie como él para dibujar, pintar, crear o imaginar, seguramente no quedo paisaje o persona o idea sin plasmar en un dibujo, como “el río de los patos custodiado por grandes sauces”, “el cerro morado”, “los bosques de álamos”, con un arte y humor o con la seriedad de los mas grandes dibujantes o pintores.

Abuelo pintor mendigaba únicamente papel y lápiz y agradecía con un dibujo humorístico de regalo.

Emblemáticas personas de corazón noble y almas humildes, se encontraron en un hospital, han compartido parte de sus vidas en la puerta del mismo durante muchos años, Abuelo Pintor dibujando la vida con humor y seriedad, Abuelo Blanco con su ternura y sonrisa cuidada, mas todos aquellos gestos en cada historia.
Pasaron por la vida sin que la misma supiera de ellos, fueron testigos de cada alegría, mas aún cada  tristeza, observaron entrar mucha gente, no así salir, buscaban detener el tiempo entre cuentos y dibujos, alegrando a todos aquellos que sufrían dolor, acompañados por un pequeño niño, quien nunca los abandono. 

Pasado los años, una mañana el destino los sorprendió, los separaron…

Quedó solo el Recuerdo de un reportaje que se les hizo…

El abuelo pintor en un hogar de ancianos, donde termino sus días, cuentan que murió de pena. El abuelo blanco nadie más supo de él, nadie nunca lo encontró.
En mi vuelven siempre en las tardes el abuelo blanco    con historias que atrapan. El abuelo pintor multiplica sus dibujos en tantos sueñas. Aun alivian el dolor.


Cornejo, Laura Estela, nacida el  02 de diciembre de 1981, en Capital, vive en la Localidad de Rinconada, Departamento Pocito, es Perito Mercantil, estudio Paramédico (socorrista), en el Instituto IACSA (Instituto Argentino de Capacitación en Ciencias de la Salud), provincia de Córdoba, autor de libro “Patología Oncológica en la Mujer: Psicoprofilaxis breve en Mastectomía”, con reconocimiento del Dr. Cesar Alberto Salinas – sub Director – Hospital Publico Solidario - Dr. Marcial Vicente Quiroga, año 2004, reconocimiento de la Prof. Ada Gamez – Presidente de SADE – Sociedad Argentina de Escritores de San Juan,  año 2004, escribe Poemas y Cuentos cortos, participo del Séptimo Encuentro Comunitario Internacional de Escritores “Entretejiendo Imágenes y Palabras” dejo pendiente su carrera de Bioingeniería, trabaja en Cultura, la motiva escribir tener la  libertad de poder dar el calor y color de las letras, a través de los sentimientos, las vivencias y la comunicación con el otro. Sentir hasta el último chispazo en cada cuento, historia o poema plasmado en líneas en una simple hoja en cada encuentro.                 
      

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