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Bienvenida



Necesitamos compartir, necesitamos comprender, y solo podemos hacerlo mediante la palabra y toda otra forma de comunicación gráfica, gestual; que ingrese por nuestros sentidos, que emitan nuestros labios, nuestras manos, el cuerpo todo.

Para nosotros, para las personas, la comunicación fundamental, principal, se realiza por medio de la palabra, sea oral o escrita. Vivimos en un océano de palabras y señales comunicativas y la falta de ellas es como la falta de oxígeno a la vida. Sin ellas empobrecemos y en soledad podemos llegar al extremo de morir por ausencia de comunicación que en definitiva es ausencia de cariño, de amor; porque el opuesto, el odio, o simplemente la indiferencia, no permiten las palabras, no permiten la conexión, la comunicación. Solo se comunica, solo se habla cuando se desea comprender, cuando hay un principio de amor. Para ello, para compartir y comprender proponemos estas TARDES DE MATE Y CUENTOS; en ellas trataremos de alimentarnos de palabras, conocerlas y reconocerlas para llegar a tener una mejor comunicación, una riqueza y soltura del lenguaje.

Antonio G. Guzzo


martes, 17 de junio de 2014

María Esther Robledo ¿Era ese hoy?

¿Era ese hoy?

Corrió, corrió, corrió, el corazón parecía salírsele. Tenía en sus
manos el lápiz de labio que tanto deseaba, su sueldo de maestra.
Hubiera gritado, pero era “la maestra”.

       Abrió la puerta casi sin ver, cruzó el zaguán, el comedor, saludó con un beso en la mejilla a su mamá que estaba en el patio y en el baño frente al espejo pinto sus finos labios.                     

                       ¡Mujer!
                             Mujer,
                                  mujer…
Cuando pasara frente a su puerta él la vería así, mujer. Y quizás la saludara, abriendo esos ojos grande color café.
Los hermanos se reirían. Pero lo hacían siempre.

Buscó a su madre, orgullosa se sonreiría de verla, compartiría
 su sueldo y…


Septiembre1937,  la arpillera limpio los labios recién pintados, las lágrimas resbalaban en silencio,   mientras dejaba la tarde el rojo del horizonte.

Frente a su hija.


Ayer ella vistió de novia por una apuesta… 
Tenía quince.
      Sumó hijos entre fuga y fuga del marido tras una pollera.


     ¡Su hija mujer!


María Esther Robledo-Poeta y narradora. Docente. Creadora y coordinadora del Proyecto Entretejiendo desde el hacer de las palabras. Su labor ha sido distinguida con primeros premios y mención de honor. Participo de antologías y Congresos fuera y dentro de su país. Vocal de S.A.L.A.C. -Sociedad de Escritores letras Artes y Ciencias Filial San Juan2008-Conductora y creadora de Programa Radial “El hacer de las palabras”. Por  radio  Nacional desde año 1998-hasta el 2000 y en radio Universidad. FM. 93.1  desde el año 2000  hasta 2004

Libros: “Huellas”; “Verde esmeralda”; ”Tejiendo colores de otoño”; “Granos de Arena en el viento”;
           “Los nombres”

1 comentario:

Antonio Guzzo dijo...

Este cuento de María Esther ademas de ser un cuento corto, bastante corto, es un ejemplo de concisión pues encierra toda una vida que se puede presumir en estas líneas de forma dramática... podemos intuir como fue el día a día de la protagonista... esta capacidad de abarcar tanto con tan pocas palabras y con bastante precisión es propio de la poética y en particular de M. Esther en este caso. Felicitaciones y gracias por regalarnos esta narración perfectamente hilvanada